Trabajar por encargo inmobiliario significa que actúo en representación directa del cliente, centrándome exclusivamente en sus intereses y necesidades concretas. El encargo inmobiliario es la base legal y ética de la relación, no una barrera.
Este modelo de trabajo es más consultivo, personalizado y profesional, muy habitual en:
Mercado de inversores
Búsquedas de alto valor o complejas
Gestión patrimonial
Compra residencial a medida
Cada caso es único, por eso, todo comienza con la regularización jurídica del inmueble: reviso y ordeno la documentación (escrituras, titularidades, herencias o cargas) para garantizar que todo esté en regla antes de dar el siguiente paso.
Solo con la propiedad perfectamente regularizada se puede avanzar con seguridad hacia la venta, el alquiler o la gestión patrimonial.
Y cuando la situación lo requiere, también intervengo mediante mediación inmobiliaria, ayudando a alcanzar acuerdos equilibrados entre las partes, siempre desde la neutralidad y la profesionalidad.
Acompaño al propietario a lo largo de todas las fases del proceso de venta, proporcionando un asesoramiento integral y personalizado en cada etapa. Comienzo con una valoración profesional del inmueble, basada en criterios objetivos y en el análisis del mercado actual, para determinar el precio más competitivo y atractivo. Posteriormente, me ocupo de la preparación y puesta en mercado, diseñando estrategias de promoción adaptadas que aseguren la máxima visibilidad del inmueble en los canales más efectivos.
Gestiono de manera eficiente las visitas, seleccionando cuidadosamente a los potenciales compradores y facilitando una experiencia transparente y cómoda tanto para el propietario como para los interesados. Durante la fase de negociación, actúo como mediadora experta, defendiendo siempre los intereses del propietario y buscando alcanzar el mejor acuerdo posible. Finalmente, acompaño al cliente hasta la firma ante notario, garantizando que todos los trámites legales y administrativos se realicen con total seguridad y rigor.
Solo trabajo bajo encargo inmobiliario, garantizando dedicación exclusiva y transparencia.
Me encargo de todo el proceso de alquiler para que el propietario no tenga que preocuparse por nada: desde la búsqueda y selección del inquilino ideal, la gestión y organización de las visitas, hasta la formalización del contrato de arrendamiento en condiciones seguras y transparentes. Además, ofrezco un servicio integral de gestión del alquiler, ocupándome del seguimiento periódico, la resolución de incidencias, la coordinación de mantenimientos y la atención tanto al propietario como al inquilino durante toda la vigencia del contrato.
Todo el proceso se lleva a cabo bajo encargo inmobiliario, adaptando cada gestión a las necesidades específicas de cada cliente. Este modelo profesional permite definir con claridad los honorarios y el alcance de los servicios, garantizando una relación transparente, un trato personalizado y la máxima tranquilidad para ambas partes.
Los conflictos relacionados con temas inmobiliarios entre familiares, parejas, matrimonios, vecinos o amistades son situaciones frecuentes. Rental Keeper desempeña un papel estratégico como asesor imparcial para los distintos miembros involucrados, ya sea en el ámbito familiar o de pareja, ofreciendo:
Este tipo de acompañamiento contribuye a fortalecer la confianza y fidelización de las familias, asegurando la protección del patrimonio y la preservación de la armonía en las relaciones personales.
La gestión de patrimonios inmobiliarios, independientemente de su tamaño, nos permite proporcionar un servicio de alto valor añadido: la representación en juntas de propietarios. Este servicio resulta especialmente relevante para:
La representación puede realizarse mediante una autorización puntual o, alternativamente, a través de un poder general de representación notarial.
Cuéntame tu caso y contactaré contigo personalmente para explicarte cómo puedo ayudarte.